OPINIONES
DE CONCURSOS Y CAMPEONATOS...
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Comienzo esta nota para ustedes, citando fragmentos del artículo publicado en el diario Crítica en 1913, el mismo hablaba de un certamen de tango en Paris, donde habían participado algunos bailarines como Argentino Podestá, Francisco Ducasse, Ovidio José Bianquet “El Cachafaz”. “La concurrencia, que seguía con verdadero interés el desarrollo de la famosa danza, empezó a manifestar sus entusiasmos en cada evolución o giro de los ejecutantes, batiendo palmas cuando Bianquet se floreaba con una sentadita o una de esas carreritas que tanto acentúan el aire tanguero de pasados tiempos”. “Lástima grande fue, que en lugar de frac, no vistieran smoking, y que en lugar de ajustarse a severas instrucciones, no se les dejara en libertad de bailar tal cual es el tango, porque aparte del estiramiento con que se bailó la primera noche y hasta cierto punto anoche, todos ellos son excelentes intérpretes, capaces de dar una sorpresa con sus endiablados y atrevidos movimientos.”“Había perdido su identidad nacional, para convertirse en un baile sin vida y sin voluptuosidad.” “En efecto, el tango tal como fue ejecutado anteanoche, puede ser llevado a los salones aristocráticos, pero para ello será necesario cambiarle el nombre, desde el momento que se le despoja de su carácter movible y atrevido. Podría llamarse danza americana, por ejemplo, pero nunca el tango.”Como verán, ya en 1913 los “viejos tangueros” se oponían a los vanguardistas de la época. Tango…tango…en 1913, en 1930, 1945 en los 60'…y prohibido en varias oportunidades. Que nació en el arrabal, genuinamente porteño y fue modificando con las épocas su baile, su ritmo de marchita hasta llegar al sonido Piazzolla, al tango-electrónico hoy. De una manera o de otra: nuestro Nuestro como el dulce de leche, las empanadas de carne fritas, el vino tinto, pan con chicharrón y mate. El asado del domingo, el tamal...Porque revela nuestra identidad. El “ser argentino”, más allá del porteño, del hombre de la ciudad de Buenos Aires, del hombre del centro. El tango avanza y cubre territorios con su danza, con sus aires jóvenes de pasos renovados y pies habilidosos donde el embrujo de su cadencia… es más.Es más que las discusiones que actualmente se presentan acerca de diferencias de estilos.Si es tango al piso, tango-danza, tango-electrónico ó milonguero. Hay más de 60 milongas en Buenos Aires. Cabemos todos. Muchas milongas están haciendo lugar para lo nuevo y hasta en los códigos se están presentando transformaciones. Los milongueros de antes, aquellos que no necesitaron academia, esos que palparon de cerca la época dorada del tango, esos que bailaban porque sí, porque les salía naturalmente. Aquellos, que fueron jóvenes antes, podrían admitir que las épocas evolucionan, se modifican, cambian los personajes, los atuendos, los peinados, los modelos de zapatos… las vidrieras, los sombreros…y la moda .El mundo gira, se modifica y trasmuta. Pero hay algo en común entre aquellos y los jóvenes de hoy. Algo que une a esas generaciones. Algo que moviliza todo el ser del individuo desde el alma a los pies. Es esta música maravillosa, única, que acerca con un abrazo a dos seres que jamás se vieron… pero vibran en la misma sintonía durante 3 minutos. Dos corazones latiendo al unísono.Una mujer de 50 años ó más con un hombre de 30 años ó menos. Un hombre de 65 con una muchachita de 22, por dar un ejemplo. Altos, bajas, calvos… rubias ó morochas. Gorditas y delgados. Profesionales, albañiles, amas de casa, maestras, empleados públicos ó de una multinacional. Vendedores ó enfermeras. Extranjeros, porteños ó provincianas. No existe diferencia.Solo importa el bailar a compás, sintiendo al unísono dos corazones fundidos en un abrazo sostenido. Embriagarse del ambiente con aire milonguero.Por eso… ¡No discutamos más! de estilos, de formas ni de épocas. Solo bailemos. Los dejo hasta la próxima

MARGOT